
Terremoto
Pipeño bien frío, helado de piña y un chorro de granadina. El rey de la fonda: dulce, traicionero y más fácil de hacer que de pararse después.
Ingrediente
El tercio cremoso del terremoto; sin él no hay fonda que funcione.
El helado de piña es el ingrediente que convierte un vaso de pipeño en un terremoto. Su función es doble: endulza y baja la temperatura del vino sin diluirlo como lo haría el hielo, y le da esa textura cremosa que hace que el trago se tome con bombilla.
Cremoso, no sorbete aguado. En Chile el helado de piña clásico de supermercado funciona perfecto. Fuera de Chile, un sorbete de piña denso o un helado piña-coco son sustitutos razonables. Y si hay que improvisar: piña congelada licuada con un poco de azúcar.

Pipeño bien frío, helado de piña y un chorro de granadina. El rey de la fonda: dulce, traicionero y más fácil de hacer que de pararse después.

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El terremoto oscuro: pipeño tinto en vez de blanco, mismo helado de piña, más carácter.

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Cuando el terremoto es para todos: la jarra de un litro que se sirve por vasos en la fonda.

Espumante frío sobre helado de piña: el brindis elegante del Chile del siglo XX y abuelo directo del terremoto.

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El vaso chico que se pide después del terremoto. Misma fórmula, mitad del tamaño, mismo resultado: pedir otra.

Ni terremoto ni réplica: el vaso mediano de 200 ml para los que miden sus fuerzas.

La versión indulgente del terremoto: un chorro de licor de cacao que lo vuelve postre y trago al mismo tiempo.

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Bebida blanca, helado de piña y granadina: el terremoto sin alcohol para que los niños también pidan el suyo en la fonda.