
Terremoto
Pipeño bien frío, helado de piña y un chorro de granadina. El rey de la fonda: dulce, traicionero y más fácil de hacer que de pararse después.
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Los tragos del 18: fondas, ramadas y pipeño
Septiembre tiene su propio menú líquido: el terremoto como rey de la fonda, la chicha de Curacaví recién fermentada, la chupilca de tradición campesina y la borgoña para los que prefieren algo más liviano. Es la semana en que Chile entero brinda con lo mismo.
El consejo del fichero para el 18: prepara el pipeño frío con anticipación, ten el helado de piña listo en el congelador y calcula un terremoto por persona más una réplica — la experiencia dice que siempre se pide.

Pipeño bien frío, helado de piña y un chorro de granadina. El rey de la fonda: dulce, traicionero y más fácil de hacer que de pararse después.

también: Melón calameño, melón tuna
Un melón tuna ahuecado que hace las veces de copa: vino blanco frío, azúcar y el jugo de la propia fruta. El trago que nació en Calama y se tomó Chile.

también: Terremoto africano
El terremoto oscuro: pipeño tinto en vez de blanco, mismo helado de piña, más carácter.

también: Borgoña 0.0
Frutillas, uva, limón y burbujas: la borgoña de fonda convertida en un mocktail 0.0.

también: Terremoto en jarra
Cuando el terremoto es para todos: la jarra de un litro que se sirve por vasos en la fonda.

también: Chicha de uva, vino joven
Vino a medio camino: dulce, turbio y vivo. La bebida que define septiembre desde la Colonia.

también: Chicha de uva
Turbia, dulce, baja en alcohol y con denominación de origen de hecho: la chicha de Curacaví es la reina de septiembre.

Pisco, chicha y limón en copa sour: las dos bebidas de septiembre en un solo trago de espuma.

también: Chupilca del diablo
Vino tinto, harina tostada y azúcar: el trago campesino más viejo del fichero, denso, dulce y con historia de guerra.

también: Clery 0.0
Uva blanca, frutilla, piña y soda: un clery 0.0 dorado, fresco y de jarra.

también: Uva, limón y miel
Uva oscura, miel, limón y burbujas: un mocktail profundo y frutal inspirado en una bebida chilena de archivo.

Pipeño tinto al borde del congelamiento, servido en vaso escarchado: el trago que se toma mirando la cordillera.

también: Réplica del terremoto
El vaso chico que se pide después del terremoto. Misma fórmula, mitad del tamaño, mismo resultado: pedir otra.

también: Sidra valdiviana
Manzana, lluvia y fermentación lenta: la sidra artesanal de Punucapa, cerca de Valdivia, servida fría y sin disfraces.

Ni terremoto ni réplica: el vaso mediano de 200 ml para los que miden sus fuerzas.

La versión indulgente del terremoto: un chorro de licor de cacao que lo vuelve postre y trago al mismo tiempo.

también: Terremoto sin alcohol
Bebida blanca, helado de piña y granadina: el terremoto sin alcohol para que los niños también pidan el suyo en la fonda.

también: Tropical de pisco
Pisco, piña, naranja y mucho hielo: un combinado tropical de color dorado que sabe a verano chileno.

Pisco, piña y un mar azul de curacao: el trago de colores de las fondas modernas, siguiendo la lógica sísmica del terremoto.