
Terremoto
Pipeño bien frío, helado de piña y un chorro de granadina. El rey de la fonda: dulce, traicionero y más fácil de hacer que de pararse después.
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Del borgoña al navegado: la tradición vitivinícola en la copa
Chile piensa en vino incluso cuando prepara tragos. La tradición va del refresco de verano —borgoña con frutillas, clery con fruta de estación, melón con vino servido en el propio melón— al calor del invierno con el navegado, pasando por el terremoto de pipeño que domina septiembre.
La clave técnica es siempre la misma: vino joven y simple para mezclar (nadie usa un reserva en una jarra de borgoña), fruta madura, y temperatura bien cuidada: muy frío en verano, caliente sin hervir en invierno.

Pipeño bien frío, helado de piña y un chorro de granadina. El rey de la fonda: dulce, traicionero y más fácil de hacer que de pararse después.

también: Vino con frutillas
Vino tinto joven, frutillas maduras picadas y azúcar, reposado y helado. La jarra que anuncia que llegó la primavera.

también: Navegao · vino caliente
Vino tinto caliente con rodajas de naranja, canela y clavo de olor. El abrigo líquido del invierno chileno, servido en taza.

también: Melón calameño, melón tuna
Un melón tuna ahuecado que hace las veces de copa: vino blanco frío, azúcar y el jugo de la propia fruta. El trago que nació en Calama y se tomó Chile.

también: Terremoto africano
El terremoto oscuro: pipeño tinto en vez de blanco, mismo helado de piña, más carácter.

también: Terremoto en jarra
Cuando el terremoto es para todos: la jarra de un litro que se sirve por vasos en la fonda.

también: Chupilca del diablo
Vino tinto, harina tostada y azúcar: el trago campesino más viejo del fichero, denso, dulce y con historia de guerra.

también: Cleri
El borgoña blanco: vino blanco helado con durazno, chirimoya o frutilla macerada. El trago-jarra del verano.

Vino blanco frío con bebida de fantasía: el jote en versión blanca, dulce y veraniega.

también: Vino con bebida, jote negro
Mitad vino tinto, mitad bebida cola, hielo si hay: el combinado más humilde y más popular de Chile.

Mistela de moscatel de los valles norteños: dulce, generoso en alcohol y primo lejano del vino de Oporto.

Pipeño tinto al borde del congelamiento, servido en vaso escarchado: el trago que se toma mirando la cordillera.

también: Réplica del terremoto
El vaso chico que se pide después del terremoto. Misma fórmula, mitad del tamaño, mismo resultado: pedir otra.

también: Sidra valdiviana
Manzana, lluvia y fermentación lenta: la sidra artesanal de Punucapa, cerca de Valdivia, servida fría y sin disfraces.

Ni terremoto ni réplica: el vaso mediano de 200 ml para los que miden sus fuerzas.

La versión indulgente del terremoto: un chorro de licor de cacao que lo vuelve postre y trago al mismo tiempo.

también: Vino frío de verano
Tinto joven sobre hielo: herejía para algunos, salvación de verano para otros. El fichero dice cuándo funciona.