Tragos con vino · también: Melón calameño, melón tuna
Melón con vino
Un melón tuna ahuecado que hace las veces de copa: vino blanco frío, azúcar y el jugo de la propia fruta. El trago que nació en Calama y se tomó Chile.

- Vaso
- La propia cáscara del melón
- Temperatura
- Muy frío
- Hielo
- Opcional, dentro del melón
- Técnica
- Ahuecar, mezclar dentro, reposar frío
- Preparación
- 20 min
- Dificultad
- Fácil
- Garnish
- Trozos de la propia pulpa
- Fuerza
- Baja-media: el vino se diluye con el jugo de la fruta
- Región
- Calama, norte de Chile
El melón con vino es exactamente lo que anuncia y algo más: un melón tuna al que se le corta la tapa, se le ahueca la pulpa y se rellena con vino blanco bien frío y azúcar. Se sirve en la propia cáscara, con cuchara y bombilla, y es tanto trago como postre.
Es la estrella silenciosa de las fondas: menos famoso que el terremoto pero más amable, y uno de los pocos tragos del fichero donde el vaso se come.
Origen e historia
La tradición lo amarra a Calama, en pleno desierto de Atacama, donde el melón tuna crece con una dulzura que el clima extremo concentra. Cuenta la historia oral que los mineros y feriantes de la zona empezaron a rellenar la fruta con vino para refrescarse, y que de ahí bajó al resto del país con las fondas. Por eso su otro nombre: melón calameño.
Preparación paso a paso
- Elige un melón tuna firme y pesado. Lávalo y enfríalo entero al menos 2 horas.
- Corta la tapa superior (un tercio) y resérvala.
- Ahueca la pulpa con cuchara, dejando un centímetro de carne en las paredes. Reserva la pulpa sin pepas.
- Machaca parte de la pulpa con el azúcar y devuélvela al melón.
- Rellena con el vino blanco frío, revuelve suave y tapa. Refrigera 1 hora.
- Sirve en la cáscara, con cuchara para la fruta y bombilla ancha para el vino.
Errores que lo arruinan
- Ahuecar demasiado: si la pared queda muy delgada, la cáscara se ablanda y gotea.
- Usar vino tinto: existe la versión, pero el blanco es el clásico y el que marida con la fruta.
- Servirlo recién armado: necesita reposo frío para que el vino tome el sabor del melón.
Consejos del fichero
- El melón debe estar helado antes de abrirlo: la cáscara es el vaso y nadie quiere un vaso tibio.
- Prueba el melón antes del azúcar: un tuna de temporada puede no necesitar nada.
- La pulpa que sobra se puede licuar con vino y volver al melón: doble uso, cero desperdicio.
- Para grupos: un melón por cada dos personas, varios melones chicos en vez de uno gigante.
Variantes
Melón con vino tinto
La versión oscura, más pesada, con vino tinto joven y un toque de azúcar extra.
Melón con champaña
Con espumante brut en vez de vino: más liviano y con burbuja.
Preguntas frecuentes
¿Qué melón se usa para el melón con vino?
El melón tuna, el mismo de la frutería de barrio: cáscara verde jaspeada, pulpa naranja y muy dulce. El calameño es el ideal por su dulzor concentrado, pero cualquier tuna maduro y firme sirve.
¿Melón con vino blanco o tinto?
El clásico lleva vino blanco joven y bien frío, que deja que la fruta mande. La versión con tinto existe y tiene sus defensores, pero es más pesada y tapa el sabor del melón.
Del mismo cajón

Borgoña
también: Vino con frutillas
Vino tinto joven, frutillas maduras picadas y azúcar, reposado y helado. La jarra que anuncia que llegó la primavera.

Navegado
también: Navegao · vino caliente
Vino tinto caliente con rodajas de naranja, canela y clavo de olor. El abrigo líquido del invierno chileno, servido en taza.

Terremoto
Pipeño bien frío, helado de piña y un chorro de granadina. El rey de la fonda: dulce, traicionero y más fácil de hacer que de pararse después.

Africano
también: Terremoto africano
El terremoto oscuro: pipeño tinto en vez de blanco, mismo helado de piña, más carácter.