Guías
El vaso correcto: de la copa sour al chuico de la fonda
El terremoto pide vaso de 400 ml, el sour pide copa y el navegado pide taza. Por qué el recipiente es parte de la receta.

Cada trago del fichero tiene su recipiente y no es capricho: el vaso decide la temperatura, la proporción y hasta la velocidad a la que se toma. Esta es la guía de cristalería criolla, de la copa fina al vaso de fonda.
La copa sour
Chica, de pie corto y boca levemente cerrada: concentra el aroma y mantiene la espuma del pisco sour y toda su familia. Capacidad real de trago: unos 120 ml. Si sirves un sour en vaso largo, la espuma se desparrama y el trago pierde su cara.
El vaso de terremoto
Vidrio grueso de 400 ml, de barra: aguanta el hielo del helado, el golpe de la bombilla ancha y la mesa de la fonda. La réplica baja a 150 ml y el temblor se queda en 200: la escala sísmica se mide en vidrio.
La jarra y el chuico
El pipeño y la chicha viajan en jarra o en chuico (damajuana chica) y se sirven en vaso grande. El cataclismo directamente es la jarra: un litro para la mesa.
La taza del navegado
El navegado y el ponche de pisco van en taza porque van calientes: el asa existe para no quemarse. Servir un navegado en copa es negar su función de abrigo.
¿Y si no tengo el vaso exacto?
Regla del fichero: respeta la capacidad antes que la forma. Un sour en copa de vino chica anda bien; un terremoto en vaso de chela también. Lo que no funciona es cambiar el volumen: las proporciones de cada ficha están calculadas para su recipiente.


